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Gaslighting: te conozco mejor que la palma de mi mano

 “Te conozco mejor que a la palma de mi mano”, solía decir Irina a Anna, la protagonista de El pasado que nos separa. Se trata de una afirmación muy útil en este contexto ya que permite reforzar el gaslighting que la víctima sufre.

El gaslighting es una forma de abuso emocional, que va más allá de la mentira o la discrepancia, socava la autonomía, la seguridad y orientación interna. Para entenderlo de una forma sencilla y clara se puede definir como:


Es decir, consta de dos fases que a veces es difícil discernir. La primera se trata de negar la realidad y la segunda se trata de confundir y hacer dudar a la víctima de sus percepciones, memoria, experiencias e incluso de su cordura. De esta forma consigue lentamente desmantelar la identidad de la víctima.

¿Cómo identificar el gaslighting?

Cuando las víctimas son los hijos, el gaslighting puede empezar muy temprano. Además de la invalidación constante de sus experiencias, los menores pueden escuchar frecuentemente que son exagerados con frases como “no tienes derecho a llorar”, “siempre haces una montaña de un grano de arena”, “haces un drama de todo”, “acostumbras a torcer o tergiversar la realidad”, “sólo te acuerdas de lo malo”, etc. La víctima aparte de sentirse equivocada empieza a dudar de lo que siente y poco a poco cree que hay algo malo en ella. Si además escucha repetidamente que su padre o madre le conoce mejor que ella misma, por ejemplo, con la frase con la que empezaba este texto, la víctima acaba creyendo más lo que dice la otra persona que sus propias percepciones.

Aun así, para que la persona abusadora pueda llegar a tener el máximo control sobre la víctima es necesario un paso más: aislarla. No basta hacer que dude de su cordura, puesto que si tiene la puerta abierta puede compartir sus percepciones, opiniones y encontrar validación fuera de las redes del abusador o abusadora. Así que para conseguir un control real será imprescindible limitar la vida social de la víctima.



La película Luz de gas (Gaslight, 1940) es el origen del término gaslighting, la historia ilustra con claridad en qué consiste este tipo de asfixia emocional.

Reconocer cuando alguien distorsiona la realidad puede ser difícil, el hecho es que, aunque la víctima muestre evidencias de los hechos que el otro niega, el hábil abusador desviará la conversación y posiblemente se hará la víctima, avanzando hacia la técnica DARVO (ver en entradas anteriores de este blog).

Para los adultos que quieren salir de estas relaciones, un buen consejo de la Dra. Ramani Durvasula* es llevar un diario de gaslighting. 

Quien disfruta de la ficción y desea desentrañar o analizar ejemplos de gaslighting es muy recomendable recuperar la película Luz de gas (1940). También encontrará ejemplos en muchos de los thrillers de las tardes de Antena 3 y en obras actuales como la película Casa en llamas (2024) o la serie El Encargado (2022); en la película Casa en llamas el patriarca de la familia se ve en acción llevando a su familia a una cala, con un sorprendente diálogo haciendo luz de gas a su mujer, aunque ésta no será la única escena que analizar. Por otro lado, en la serie mencionada Eliseo utiliza su palabrería, capacidad de mentir y desmantelar a Doña Beba, entre otros vecinos, para su beneficio.

Finalmente, quien desee ver en acción una madre con su hijo, y como el gaslighting, la manipulación y el control se pueden llevar al extremo, no es necesario que recurra a la ficción, puede ver el documental y seguir las noticias reales de la protagonista de Con mum: La madre de las estafas (2025).

*Durvasula, Dra. Ramani (2024). No eres tú. Identifica y sana tu relación con un narcisista. Editorial Océano, S.L.U.

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Encontrar el libro

El libro El pasado que nos separa actualmente está disponible en la red de bibliotecas de la Diputación de Barcelona (catálogo Aladí), en la biblioteca de Ca La Dona y en la biblioteca del Espai Francesca Bonnemaison en Barcelona.